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En los caminos de alto promedio que propuso el evento más oriental del calendario, Miguel Zaldívar (p) fue cuarto y ahora va por más en el Rally de la Cordillera.

Rebobinando, el volante del Fabia R5 se quedó con la inquietud de lo que podría haber pasado si los tres miembros de la familia que toman parte del certamen nacional hubieran cruzado la meta.

“En lo referido a República, no me puedo quejar. A mí me fue bien. No estuve lejos en cuanto a los segundos por kilómetros que nos hacían los demás. No obstante, como equipo me costó digerir el abandono de Miguel con el otro Škoda. Él condujo bien y lo cierto es que me estaba costando limar diferencias con su ritmo. Fabrizio también tuvo que lidiar con algunos inconvenientes relacionados a la selectora de la caja por más que terminara imponiéndose en su clase. Ya los tres estamos pensando en lo que se viene en un par de días nada más. Muchos me preguntan qué siento como padre, dado que corremos los tres. La ansiedad de haber estado disputando los tramos tan de cerca y en puestos sucesivos no fue fácil de asimilar. El sábado creo que me pasé de largo cuatro veces hasta que fui más efectivo en la segunda etapa. Ser papá me hace feliz desde el punto de vista que observo cómo ambos evolucionan de prisa. Migue lleva solo cuatro apariciones con el R5 y ya se estuvo codeando con el lote de vanguardia. Lo mismo hace Fabrizio en su división, a la que se está acostumbrando a dominar. El mayor proyecto de nuestras vidas son los hijos y por eso es complejo ser objetivo cuando todos nos ponemos el casco. ¡Lo que todavía no sé es si ellos son muy jóvenes para ganarme o yo muy viejo para ganarles!, bromeó el líder de la familia rallística.

Foto: LR Images.