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Entre quienes estaban para más en el evento de la semana anterior, pero carecieron de la suerte necesaria para llegar a la meta, figuran Álvaro Yaluk y Marcos Bazán. Llegaron a ganar un tramo durante la mañana de la segunda etapa y habían sido muy constantes a lo largo de todo el evento hasta que un percance electrónico en su Citroën DS3 Max del equipo Mec-Car los obligó a detenerse al costado de la ruta y ser remolcados hasta el parque de servicios, todo eso mientras se dirigía a la segunda plaza de la clase RC3.

“La verdad es que terminamos el Rally de la Cordillera con bronca porque retirarnos así no estaba en los planes después de haber hecho buenos tiempos durante toda la carrera. Cuando nos encaminábamos a un nuevo podio, el auto se paró en el último enlace. Quizás sea parte del juego cuando asumimos que estas máquinas se arman llenas de sensores de todo tipo, lo cual puede ser una ventaja si andan bien o una desventaja si no lo hacen. Esta vez se descompuso y nos pasó la factura, sin querer arrancar más. Fuera de eso, en la escuadra estamos abocados a nuestro futuro en la disciplina. Mi padre (Diego) se está ocupando de gestiones con Automaq, representante del Grupo PSA Citroën-Peugeot en Paraguay, para contar con su apoyo desde la temporada que viene. Algo así nos ayudaría a hacer el año completo e intentar salir a la búsqueda del título. En principio, al Transchaco no lo correría. De haber estado mejor parado en cuanto a los puntos de pronto sí, pero dudo que sea el caso en esta edición 2018. Más bien estamos enfocados a recuperarnos de esto en Carapeguá el próximo mes de noviembre”.