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César Martínez ganó la primera etapa del Rally de la Cordillera en la división RC2NL con su Mitsubishi Lancer Evolution IX, aunque el domingo algunos problemas lo privaron del triunfo. Mientras, en RC2N, su hijo homónimo se esforzaba por sumar tantos puntos como le fuera posible tras haberse impuesto en el Rally de la República.

“Mucha gente me pregunta si César (h) podría correr pronto en un R5, sobre todo después de haber tomado contacto con un Ford Fiesta en un Superprime. Sin embargo, por estos días no tenemos nada enteramente definido. Como se trata de los coches de la división mayor, y en consecuencia de los más caros, todo a la larga se remite a una cuestión económica y a las posibilidades de cada uno. Se supone que a él no le faltan ganas de que eso ocurra y la realidad es que a mí tampoco. Habría que ver a fines de 2019 si se puede hacer otro ensayo y si se dan las condiciones. Hoy por hoy no hay un panorama certero. En la actualidad, me consta que él lo pasa bien al volante de su Lancer Evo X como yo lo hago con el Evo IX porque estos vehículos de producción son nobles, divertidos, confiables y da gusto montar un equipo alrededor de ellos. Nosotros participamos en el rally a nivel nacional en plan de familia y para eso son máquinas ideales. Disfrutamos de la actividad de esta manera, incluso cuando desde mi posición de padre me toca sufrir un poco más de angustia, lógicamente, cuando a él le pasa algo, se retrasa o tiene algún inconveniente”.