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A casi una semana y media de la conclusión de la temporada nacional de Rally, quedaron para el comentario algunos de los hechos más relevantes que arrojó la fecha de Carapeguá.

Para los numerosos seguidores de Toyota que hay en Paraguay, el triunfo general de Alejandro Galanti y Leonardo Suaya con el Etios R5 tal vez se haya hecho esperar, pero al menos pudieron celebrarlo como corolario del año deportivo en una competencia que vio al único representante de la marca japonesa dominar ambas etapas.

“La verdad es que esta satisfacción nos hacía falta porque veníamos trabajando en el proyecto Etios desde hace largo rato. Queríamos darnos este gusto de conseguir un triunfo frente a coches desarrollados íntegramente en Europa por equipos oficiales. Ahora sí podemos decir que hemos cumplido con el objetivo. Esto nos sirve a todos en el equipo Toyotoshi para encarar 2019 con más confianza, sabiendo que podemos mejorar más todavía. A principios de temporada, se nos escaparon algunas carreras que podríamos haber ganado, pero detalles pequeños o algunos errores propios nos lo impidieron. En esta segunda mitad de temporada, hubo máquinas y pilotos muy fuertes y no era fácil mantenerse entre los punteros de la categoría, pero perseverando, retomamos la competitividad inicial”.

También primero en lo más alto del podio, aunque en la clase RC2N, Blas Zapag disfrutó a pleno de su exitoso paso por los caminos de Paraguarí.

“Hicimos un rally muy lindo en Carapeguá, que rematamos con una gran alegría para mí y para la escuadra. Yo había comenzando en esta modalidad de automovilismo no hace tanto tiempos en ocasión del Transchaco después de incursionar por el Cross-Country. En la última prueba del calendario, se dieron las condiciones ideales para que yo me sienta a gusto con todo lo vivido. Por ejemplo, abundó el barro, un terreno en el cual manejo con comodidad. Me fui de allí contento y emocionado de terminar el ciclo 2018 con un primer puesto y festejando también que en nuestra división, Agustín Alonso se aseguró la corona, incluso anticipadamente. En realidad, fue una suma de momentos felices, desde lo familiar, a lo deportivo, a la posibilidad de disfrutar durante todo el año los paisajes de nuestro país. El año próximo vamos a continuar en esto a pesar de que tengamos mucho trabajo en la faz particular porque este es un ‘vicio sano’ que nos gusta mucho. En principio, teníamos la intención de armar ‘protos’ en nuestro taller, pero como ese proyecto quedó sin efecto, diría que los más jóvenes de la escuadra seguirán con los Skoda Fabia R5, mientras que a mí me gustaría hacer algo más de experiencia con el Mitsubishi Lancer Evolution X antes de pasarme, de repente en la segunda parte del calendario, a alguna máquina más potente. Creo que me falta aprender y que falta sacarle más el jugo al Lancer RC2N, así que yo arrancaría con esa máquina. Hay que quemar etapas y yo a los 53 años lo estoy haciendo de esa manera, divirtiéndome y manteniendo alegre el espíritu. Los momentos que pasamos con los chicos los fines de semana con carreras son inolvidables porque nos sirven para unirnos más entre los que confirmamos las distintas generaciones de nuestra familia”.

Foto: Blas Zapag (crédito: Julio Aguirre).