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Arnaldo Duarte volvió a lo más alto del podio de la clase RC4L en el Rally de la Soja – Alto Paraná, en este caso junto a Héctor Gómez y confiando en la solidez de su Toyota Vitz, un auto que, aunque pequeño, le rinde buenas divisas al piloto de Coronel Oviedo que lidera el campeonato.

A pesar de sus reducidas dimensiones, Duarte sostiene que este modelo es pesado frente a todos sus oponentes, pero que es su fortaleza la que le ha dado más de una satisfacción.

“Después de algunos problemas inesperados en el Rally de la República, el auto volvió a comportarse estupendamente en la región oriental. Tras ganar la primera etapa, analicé las diferencias con respecto a Federico Ramírez, que hizo un muy buen trabajo, y vi que las podía administrar al día siguiente, así que eso hice. El Toyota Vitz recuperó su confiabilidad habitual, pero por fin pesamos los coches y notamos que está excedido en peso. Pudiendo tener 820 kilogramos mínimo, estamos muy por encima de esa cifra. Queremos ir mejorando aspectos como ese para nos vernos relegados en la lucha contra maquinaria más moderna que se ha ido incorporado, como por ejemplo los Etios, sobre todo cuando están bien conducidos, como es el caso de mi escolta en Santa Rita o también Félix Bareiro, Sebastián Martínez y otros. La división está peleada y cada día hay que exigirse más. Nosotros en Coronel Oviedo armamos todo a pulmón, en mi taller y con la colaboración de los amigos. Habíamos construido un Toyota Run X, pero se trata de un ejemplar con partes caras, algunas de las cuales no siempre se consiguen. Por eso cambiamos al Vitz”.

Foto: Alfredo Velásquez