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A pesar de su juventud, Álvaro Yaluk ya conocía el sabor de la victoria a nivel nacional en los rallies tras un exitoso paso por el Karting. Había ganado en Villarrica el año pasado, solo que desde que conduce el Citroën DS3 debió esperar más de 12 meses para repetir ese privilegio en el Rally de la República.

Acompañado esta vez por el boliviano Fabricio Roca (que en el TransItapúa había participado junto a su hermano menor Fabrizio), el piloto del equipo Mec-Car fue el mejor de los anotados con coches de dos ruedas motrices, además de dominar la clase RC4 Pro.

Para llegar a esa instancia, Álvaro tuvo que atravesar una serie de vivencias no siempre favorables hasta poder festejar: “En el Shakedown, el auto era bastante inestable y hubo mucho trabajo que hacer hasta equilibrarlo. Estaba muy bajo y demasiado rígido, al punto de que en un badén casi nos sacó del camino. Afortunadamente, corregimos eso y tras una primera etapa interesante, terminamos liderando la categoría el sábado. Yo digo que fue un triunfo sufrido porque hasta el último especial de ese día veníamos tranquilos, pero justo allí nos quedamos repentinamente sin frenos, además de transitar un buen rato en el polvo de un Mitsubishi Lancer que venía delante de nosotros con problemas y mucho humo. Para más, en la tercera etapa cedió bastante la suspensión del Citroën. Yo pensaba que se había roto un amortiguador, pero Roca me dijo que solo estaba resentido por lo largo del evento y pese a que habíamos empezado a regular el ritmo poco a poco. Esto ocurrió incluso cuando algunos días antes nos habían llegado desde Francia elementos nuevos con los que no contábamos y por lo cual faltamos al Guairá, como por ejemplo un soporte de motor y la suspensión delantera, que así quedó pareja con la trasera, de la que sí disponíamos. Fue un alivio saber que llegamos a la meta. Estamos todos muy contentos, disfrutando al máximo el logro obtenido en Paraguarí y con fe renovada en esta semana y media que falta para el Rally de Alto Paraná”.